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Historia de la Diosa Yemayá

Diosa Yemayá
Yemayá fue la primera en nacer cuando Olofi creó el mundo, después de sofocar con agua el fuego que imperaba. De ella nació todo lo que se conoce. Es tan antigua como Obbatalá, quien fue su pareja. Juntos dieron vida a los demás orishas.

Es la diosa de las aguas y reina del amor por excelencia, enseñó a los demás lo que es el verdadero amor. Su bondad y nobleza la distinguen de entre todos los otros orishas ante la humanidad, pero cuando se enfada es implacable con quién la ofendió.

Irrefrenable en sus castigos, éstos siempre llevan el sello de la justicia. Su palabra es tan sagrada como la del propio Obbatalá.

Ella es quién domina la creatividad y a la madre naturaleza por lo que a ella es a quien se le ruega cuando se tienen problemas de fertilidad. Como buena madre es comprensiva con sus hijos.

Yemayá es la diosa de las aguas y es considerada patrona de los marinos. 

Protectora de los ancestros, también es venerada como la Madre del Mar y es patrona de los pescadores.

Para recibir su bendición es preciso seguir el ritual completo.

Celebraciones

Las celebraciones a Yemayá son el 2 de febrero, el 7 y el 9 de septiembre y el 31 de diciembre. También en la noche anterior al solsticio de verano se ofrendan al mar barcas llenas de flores en su honor.

También en su honor es la tradición brasileña de encender velas la medianoche del 31 de diciembre, conocida como la Candelaria.

Invocaciones a la diosa Yemayá

Para invocar a Yemayá y recibir sus bendiciones, es preciso seguir el ritual completo y la oración. Con esta invocación podremos obtener compasión, sabiduría, fertilidad, riquezas, inspiración, maternidad, fuerza femenina y riqueza natural. hechizos de amor, rituales de fertilidad, hijos, sustentar la vida, quitar la tristeza, revelar misterios, proteger el hogar.

Puede ser invocada como Erzulie para la belleza, la buena fortuna y la buena salud.

Como Yemoja para curar la infertilidad, como Yemana para provocar la lluvia, como Emanjah para enseñar a los niños, como Yemayá Olokun para la magia de los sueños y para proteger a los bebés que todavía no han nacido.